Jueves 6 de Agosto de 2020

 

A María, la gran pintora mexicana, la casaron cuando tenía 15 años con un hombre mayor. Sin embargo, poco tiempo duró ese matrimonio, se divorció y estudio arte. Fue sin duda la mujer mexicana que inició el feminismo en el país.

La mujer, centro de su obra
María Izquierdo rompió con la iconografía de los muralistas que solían plasmar a las mujeres con un carácter maternal y representadas en conceptos como libertad y patria, en su lugar, colocó a su género en acciones protagónicas entonces concebidas como masculinas, como en retratos melancólicos que abundan en temas de naturaleza muerta, paisajes y esbozos del surrealismo.

También tuvo una época en 1932 en la que se dedicó a plasmar diversas series inspiradas en las artes circenses, done las protagonistas eran mujeres. Un año más tarde Izquierdo estudió el desnudo femenino y lo colocó en un lugar central de su obra, donde lo acompañó de ambientes oscuros y contrastantes.

La pintora tapatía realizó estudios preparatorios que muestran su intención de ubicar como tema central a las mujeres profesionistas en el desarrollo de México. En una obra que trataría sobre el progreso del país, aparecía una mujer urbanista con lo que parece ser un plano, dejando entrever la importancia de las féminas y sus nuevos roles en la construcción del México moderno.

En 1947, María Izquierdo escribió un texto curatorial donde se resume el espíritu de su obra: “Me esfuerzo para que mi pintura refleje al México auténtico que siento y amo; huyo de caer en temas anecdóticos, folklóricos y políticos porque dichos temas no tienen ni fuerza plástica, ni poética y pienso que, en el mundo de la pintura, un cuadro es una ventana abierta a la imaginación humana”.

Los murales que nunca pintó
Sus pinturas llamaron la atención de los muralistas Diego Rivera y Rufino Tamayo, quienes en un principio la apoyaron, pero las obras de María no lograron estar en edificios públicos, al lado de los muralistas de su tiempo.

En 1945 un funcionario canceló un contrato en el que se especificaba que ella pintaría en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México, donde compartiría el espacio con otros muralistas mexicanos, pero sin dar explicaciones, le cancelaron el proyecto. Como compensación le ofrecieron los muros de alguna escuela o mercado, espacios con menor carga política, los cuales no aceptó.

Cuentan las malas lenguas que Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco le pusieron trabas mediante una campaña de desacreditación contra María por su “falta de experiencia”.

Su nuevo mural no fue aprobado y María Izquierdo dijo que ellos querían mantener su “monopolio del arte”. María enfermó y murió en la pobreza.

 

Fotografías: www.mexicodesconocido.com.mx, @museoAmodernoMX, www.canvaslab.com


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