Sábado 23 de Marzo de 2019

 

Jesús González

Un resplandor de mármol blanco de Carrara se distingue entre las construcciones decimonónicas y modernas de la Ciudad de México, es el majestuoso Palacio de Bellas Artes, el máximo espacio de cultura del país mandado a construir por el entonces presidente mexicano Porfirio Díaz al italiano Adamo Boari para celebrar el centenario de la Independencia del país.

Este imponente edificio ocupa el área comprendida entre las calles La Mariscala, Puente de San Francisco, Santa Isabel y Mirador de la Alameda (hoy llamadas avenida Hidalgo, avenida Juárez, Eje Central Lázaro Cárdenas y Ángela Peralta), pero su construcción se ensombreció debido al hundimiento propio del suelo capitalino, problemas económicos, la salida de Boari del país y la Revolución mexicana, por lo que se suspendió y se reanudó varias veces durante treinta años, en vez de terminarse en los cuatro años originalmente programados.

Al caminar entre las avenidas Juárez e Hidalgo y el Eje Central Lázaro Cárdenas es inevitable apreciar el Palacio de Bellas Artes, antes Teatro Nacional; su construcción inició en 1904 y su diseño original se debe al arquitecto italiano Adamo Boari, quien lo proyectó en estilo Art Nouveau, cuyos elementos se aprecian en las líneas orgánicas, la herrería floral de las puertas exteriores, los capiteles de las columnas, así como en las estatuas que representan a las musas de las bellas artes; en la Guía de arquitectura de la ciudad de México, se expone que para la conclusión de esta obra se contrató el cálculo y la estructura metálica a la empresa Milliken Brothers de Chicago.

La altura del edificio es de 53 metros hasta el espiral y 42,5 metros hasta el techo. Cuenta con 4 pisos y un estacionamiento subterráneo. Además de la sala principal, hay otros espacios como la Sala Manuel M. Ponce, la Sala Adamo Boari, una cafetería, una librería y salas de exposiciones tanto temporales como permanentes.

La plástica y la creatividad que posee este magnífico edificio son del artista húngaro Geza Maroti, quien realizó los diseños del plafón luminoso de la sala y el arco del proscenio; el catalán Agustín Querol ejecutó los cuatro pegasos de la plaza y el águila que remata el conjunto, y Leonardo Bistolfi efectuó el tímpano del acceso principal con el tema La armonía.

Las musas dan la bienvenida al recinto cultural mexicano. Foto: Jesús González

La llegada de la Revolución de 1910 hizo que la construcción del monumental edificio se detuviera, pero se reinició en 1930, año en que el decó comenzaba a declinar. En este periodo el arquitecto Federico Mariscal hace su aparición y termina el área del vestíbulo en estilo art decó, cuya manufactura fue hecha por la Casa Édgar Brandt, en París, y se inspiró en motivos prehispánicos, como las cabezas de los guerreros águila, las serpientes y las líneas geométricas de los aztecas; por lo anterior el Palacio de Bellas Artes forma parte de ese nacionalismo mexicano conjugado con la arquitectura ecléctica francesa. La Unesco lo declaró monumento artístico en 1987.

Para rematar con el nacionalismo imperante, uno de los grandes pintores mexicanos, el Dr. Atl (Gerardo Murillo) diseñó la cortina de mosaicos de cristal, ubicada en la sala principal, cuyo aforo es para mil 677 personas y un escenario de veinticuatro metros de longitud, ahí se instaló el gran telón antifuego (único en el mundo dentro de un teatro de ópera) cuya manufactura se realizó por Tiffany Studios, de Nueva York. Esta majestuosa obra, de 24 toneladas de peso, fue hecha con más de un millón de piezas de cristal opalescentes, cuyo tema mexicanísimo es la representación de una parte del Valle de México, donde destacan los volcanes Iztáccihuatl y Popocatépetl, respectivamente.

En el techo de dicha sala se encuentra la lámpara de cristales, diseñada por el húngaro Geza Marotti y en la que se representa al dios griego Apolo rodeado de las musas de las artes. La Orquesta Sinfónica Nacional, la Compañía Nacional de Teatro, la Compañía Nacional de Ópera y la Compañía Nacional de Danza presentan sus temporadas regulares en este recinto.

El nacionalismo mexicano plasmado por el Dr. Atl en el Telón de Cristal del Palacio de Bellas Artes. Foto: http://cdmxtravel.com

El Palacio de Bellas Artes se inauguró la noche del 29 de septiembre de 1934 con una gran función de gala, aunque ya antes se habían realizado conciertos en el edificio aún no concluido. El primer director de orquesta que dirigió un concierto en este recinto fue José F. Vázquez.

La construcción de este gran edificio propició la fundación, en 1946, del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) por parte del gobierno de México, según decreto presidencial de Miguel Alemán Valdés; es desde entonces un organismo desconcentrado de la Secretaría de Educación Pública del gobierno federal.

Inició operaciones como instituto gubernamental con su propia ley orgánica el 1 de enero de 1947, como un instituto dedicado a las artes del siglo XX en México. Incluye teatros (entre ellos Julio Castillo, Teatro Jiménez Rueda, El Granero, Teatro Orientación, Teatro del Palacio de Bellas Artes).

El águila se posa sobre el coloso de mármol. Foto: Jesús González

Escuelas de iniciación artística, centros de educación artística (Cedart como, por ejemplo, el Cedart Luis Spota, en Londres 16), escuelas de teatro (Escuela Nacional de Arte Teatral), escuelas de música (Conservatorio Nacional de Música, la Escuela Superior de Música), escuelas de danza, de diseño (Escuela de Diseño), de pintura y artes plásticas (Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado "La Esmeralda"), galerías (la Galería José María Velasco) y centros culturales (Centro Nacional de las Artes, Centro Cultural del Bosque).

Esta es una verdadera joya arquitectónica, que todo mexicano debe conocer, pues en ella se conjuga la belleza plástica de una época y el nacionalismo emergido durante la Revolución de 1910; no sólo es un recinto para conciertos y grandes obras escénicas, sino también alberga al Museo de Artes Plásticas en su interior —hoy Museo Palacio de Bellas Artes— inaugurado el 29 de noviembre de 1934, siendo el primero en el país dedicado a la producción plástica nacional.

Grandes obras de ballet, como Giselle se han presentado en el Palacio de Bellas Artes. Foto: Jesús González

 

Fotografía portada: https://cdn-images-1.medium.com


Magazine - Other articles